miércoles, mayo 03, 2006

La maldad


Existe realmente la maldad?? O es sólo una palabra más para designar aquellas conductas que se oponen a nuestros propios modos de vida? Sí, la maldad existe; pero esto no quiere decir que estemos rodeados de ella. De ser así, se podría decir que así como estamos rodeados de ella, también estamos rodeados de bondad. La maldad existe cuando se atenta contra la vida o contra los derechos de un ser humano. Desgraciadamente, el ser humano no está capacitado para enjuiciar ningún comportamiento por dos razones primordiales: 1) El ser humano suele racionalizar conductas y pensamientos que son irracionales. Por ejemplo: "yo lo ataqué porque me atacó primero" o "yo soy mejor que tú". La primera acepción dista de ser real ya que se culpa a una de las partes por la propia agresividad. Esto es lo que en psicología se llama "escalada simétrica" y lo podemos ver diariamente en los noticieros bajo el nombre de "guerra". La segunda acepción tampoco es real ya que los seres humanos somos iguales y aunque sea difícil de creer lo somos. Las diferencias vienen dadas por la sociedad, pero no son diferencias reales, sino más bien maneras de encasillar a las personas. Me explico…alguien obtiene mejor puntaje que tú en una prueba. Es acaso esta persona mejor que tú? No. Tal vez estudió más, tal vez tuvo una motivación especial que tu no tuviste para esa prueba; pero, ¿es realmente mejor persona que tú? No, pero tu tampoco eres mejor que nadie…Ha muerto mucha gente a raíz de estas racionalizaciones que distan mucho de ser la realidad. Una realidad tal vez pero no "la realidad". 2) el ser Humano es un ser por naturaleza incongruente y por lo tanto no tiene la capacidad de enjuiciar a otros por dicha incongruencia.
La maldad existe, pero no somos quienes para hacer justicia por dicha maldad. La vida es la que se encarga de hacer justicia por sí misma. Por eso debemos intentar ser humildes (a mayor humildad mayor aprendizaje) ser amorosos (a mayor entrega de amor mayor recibirás, tardo o temprano), no dejar que nos prejuicien con ideas preestablecidas y poner límites en todo momento a las personas que nos rodean, de manera asertiva para no herir sus sentimientos (si es que fuesen personas queridas para nosotros, claro); en definitiva, preocuparnos de nosotros mismos sin pasar a llevar a los demás. Y el que los que nos han pasado a llevar se preocupen sólo y exclusivamente por sí mismos es su propio castigo; como nadie los ama han tomado esa opción, amarse sólo a sí mismos. Y jamás podrán amar a nadie…